Es la marca para el ciclista que no quiere jugársela con accesorios que crujen o se rompen, y que valora la precisión de un producto fabricado íntegramente en Estados Unidos. Con K-Edge, tu tecnología viaja segura, estable y con el estilo impecable de la ingeniería de precisión.
Sobre K-Edge
K-Edge nació de un momento crítico en la competición: el famoso salto de cadena de Kristin Armstrong en los Juegos Olímpicos de 2008.
De la necesidad de evitar fallos mecánicos surgió el primer guía-cadenas de la marca, y desde entonces, K-Edge se ha consolidado como el estándar de oro en el mecanizado de accesorios para el ciclismo profesional.
Su filosofía es sencilla: "Failure is not an option" (el fallo no es una opción).
Por ello, todos sus productos se fabrican mediante mecanizado CNC a partir de bloques sólidos de aluminio 6061-T6, ofreciendo una resistencia que los soportes de plástico simplemente no pueden alcanzar.
Lo que hace que K-Edge destaque es su rigidez estructural. Sus soportes para ciclocomputadores GPS (Garmin, Wahoo, Hammerhead) son famosos por eliminar cualquier vibración, lo que facilita la lectura de datos en terrenos bacheados y protege las pestañas de sujeción del dispositivo, que suelen romperse en soportes de menor calidad. Además, su diseño aerodinámico permite que el GPS quede alineado perfectamente con el manillar, reduciendo la resistencia al viento y mejorando la estética de la bicicleta.
La marca también es pionera en seguridad para la transmisión. Sus guía-cadenas (Chain Catchers) son una pieza de seguro barata para proteger los costosos cuadros de carbono de los daños causados por una salida de cadena.
En los últimos años, con el auge del contenido multimedia, sus soportes para cámaras GoPro y luces se han vuelto imprescindibles para quienes buscan grabaciones estables y sin movimientos parásitos, incluso en las condiciones de pavé más extremas de la París-Roubaix.